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DORMIR BIEN, EL ENTRENAMIENTO INVISIBLE QUE ELEVA EL RENDIMIENTO DEPORTIVO.

  • Categoría de la entrada:Entrenamiento

“Un sueño reparador mejora la memoria, la coordinación y reduce el riesgo de lesión. Si fallas al dormir, fallas al competir”, afirma Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea

  • La calidad del sueño pesa más que el número de horas y las siestas cortas bien programadas mejoran la recuperación sin alterar el descanso nocturno.
  • Dormir no es un lujo, es parte del plan de entrenamiento.

Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea, recuerda que “el sueño es el momento en que el organismo se repara y se prepara para el día siguiente”. Cuando el descanso falla se resienten la atención, la memoria, la coordinación y también el rendimiento físico. Un buen sueño reduce además el riesgo de lesiones y de problemas de salud.

Para el alto rendimiento importa más cómo se duerme que cuánto. “La clave es un sueño continuo y reparador: conciliar el sueño con facilidad, no despertarse muchas veces y volver a dormirse rápido si ocurre”, explica el catedrático. Esta calidad de descanso permite entrenar y competir con mejores garantías, incluso en periodos de nervios o cambios de rutina.

Dormir mal aumenta el riesgo de lesión por un doble golpe:

 Empeora la toma de decisiones y la coordinación, y también altera el control del peso y la salud general. “Prevenir lesiones empieza por dormir lo suficiente y con buena calidad”, subraya Lucía. En disciplinas de precisión, en gimnasia o en deportes de equipo donde la rapidez mental decide, el impacto de una mala noche es aún más visible.

Hay hábitos sencillos que marcan la diferencia en cualquier persona, practique deporte o no: apagar pantallas al menos dos horas antes de ir a la cama; mantener el dormitorio a una temperatura confortable y estable, porque el calor excesivo dificulta conciliar y mantener el sueño y el frío también fragmenta el descanso; asegurar oscuridad real para no frenar la melatonina (hormona que regula el inicio del sueño); y exponerse a luz natural por la mañana.

 También ayudan cenas ligeras y con alimentos que favorecen el sueño, como pollo, pavo, salmón, lácteos, huevo o tofu por su contenido en triptófano (precursor de la melatonina); además, evitar la cafeína entre 6 y 13 horas antes de acostarse, no entrenar demasiado tarde y mantener horarios regulares. “La meditación puede ayudar, pero necesita práctica. La constancia en la rutina es lo que más suma”, apunta.

La siesta también suma si se hace bien. Las llamadas “power naps”, de unos veinte minutos, son útiles para aumentar el tiempo total de sueño y mejorar el estado de alerta. Lo ideal es después de comer, entre dos y tres de la tarde, y sin pasar de media hora para no perjudicar la noche. “Una siesta breve y a la hora correcta es gasolina extra para el cerebro y los músculos”, resume Lucía.

Señales de alarma de un mal descanso, aunque se cumplan las horas, son la irritabilidad, la sensación de fatiga, una peor respuesta en los entrenamientos y una frecuencia cardiaca nocturna más alta de lo normal. El catedrático de la Universidad Europea recomienda monitorizar la variabilidad de la frecuencia cardiaca, un indicador objetivo del equilibrio entre activación y recuperación. “Si por la noche no desciende la tensión y el corazón no se relaja, ese sueño no ha sido verdaderamente reparador”.

Sobre la Universidad Europea 

Es una institución dinámica, orientada a aportar valor a su sociedad y a contribuir activamente a su progreso. Fiel a su vocación innovadora, promueve una investigación aplicada y útil para la sociedad y sustenta su actividad en la potenciación del individuo, con un modelo educativo internacional, conectado con el mundo profesional y de alta calidad académica. Esta filosofía ha convertido a la Universidad Europea en la principal institución privada de España en cuanto al número de estudiantes. Su enfoque global se refleja en la diversidad de su alumnado, con un 36% de estudiantes internacionales, y en su notable tasa de empleabilidad, con un 93,5% de los egresados que encuentran empleo en los primeros 15 meses tras finalizar sus estudios. Actualmente son más de 30.000 los estudiantes de Grado, Postgrado o Formación Profesional Superior que cada año se forman de manera presencial o semi presencial en alguno de sus campus o en modalidad online. En España, la Institución cuenta con tres centros universitarios: Universidad Europea de Madrid, Universidad Europea de Valencia y Universidad Europea de Canarias. Estos centros acogen todas las áreas del conocimiento y Escuelas de Grado, la Escuela de Postgrado de la Universidad Europea y la Escuela Universitaria Real Madrid – Universidad Europea. Además, la Universidad Europea cuenta con un campus en Alicante y dos Centros Profesionales, que imparten Ciclos Formativos de Grado Superior y comparten el mismo espacio universitario que las demás modalidades de enseñanza superior en Madrid y Valencia.

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