“El Hyrox ha irrumpido con fuerza en España gracias al auge del running y del entrenamiento funcional”
Vicente Javier Clemente, catedrático de Ciencias del Deporte en la Universidad Europea, analiza el auge de disciplinas como Hyrox y CrossFit, que cada vez atraen a más personas en busca de motivación, desafío físico y pertenencia.

Con el final del verano y la vuelta a la rutina, septiembre se ha convertido en uno de los momentos clave para retomar el ejercicio o iniciarse en nuevas disciplinas deportivas. En este contexto, entrenamientos como Hyrox y CrossFit están ganando popularidad por su capacidad para combinar esfuerzo físico, retos medibles y un fuerte componente comunitario. Vicente Javier Clemente, catedrático de Ciencias del Deporte de la Universidad Europea, destaca que “lo interesante de estas disciplinas es que alejan el ejercicio de la rutina y lo acercan a la experiencia compartida, al logro personal y al bienestar integral”.
Aunque distintos en su planteamiento, ambos métodos se han consolidado como opciones atractivas para perfiles diversos. El CrossFit propone sesiones diarias cambiantes que combinan halterofilia, gimnasia y resistencia, y que requieren aprendizaje técnico, mientras que el Hyrox, en cambio, se estructura como una competición fija de ocho bloques que alternan carrera y ejercicios funcionales, lo que permite comparar marcas entre participantes o seguir la progresión personal. “El Hyrox es más repetible y medible, mientras que CrossFit es más técnico y variable. Pero no son excluyentes; de hecho, muchos deportistas practican las dos”, destaca el catedrático.
Septiembre también coincide con el inicio del calendario competitivo en ambas disciplinas, lo que actúa como incentivo adicional. Para quienes buscan ponerse en forma tras el verano o marcarse un nuevo objetivo, estas modalidades ofrecen un entorno motivador que refuerza la constancia y la sensación de pertenencia. “El deporte se ha convertido en una fuente de motivación extra cuando se practica en comunidad. No se trata solo de entrenar, sino de compartir el proceso, sentirse parte de un grupo y medirse con uno mismo”, explica.
La influencia de las redes sociales ha sido determinante en su popularización. Mostrar progresos, compartir entrenamientos o publicar resultados de competición se ha integrado como parte natural de la práctica. “Hyrox y CrossFit encajan muy bien con una cultura digital basada en logros, superación personal y métricas. Cada prueba o WOD es un contenido, un hito que se muestra y celebra en comunidad”, apunta el catedrático.
Esta proyección social también ha contribuido a generar un entorno aspiracional que atrae tanto a deportistas experimentados como a personas que se inician desde cero. Clemente señala que, aunque el CrossFit puede presentar una curva de aprendizaje algo más técnica, ambas disciplinas ofrecen adaptaciones para todos los niveles. “El Hyrox es accesible desde el primer día por la sencillez de los movimientos, mientras que el CrossFit requiere más supervisión al inicio, pero ambos pueden practicarse desde cero con una buena planificación”.
Sobre su evolución, el experto no duda en que han llegado para quedarse. “El Hyrox está creciendo muy rápido, especialmente en España, porque ofrece un reto físico claro y fácil de seguir. Pero no sustituye al CrossFit; lo complementa. Lo que estamos viendo no es una moda pasajera, sino una diversificación del entrenamiento funcional. Ambas modalidades seguirán consolidándose, incluso veremos más centros híbridos que integren elementos de las dos”.

Sobre la Universidad Europea
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