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CORRER EN VERANO.

  • Categoría de la entrada:Entrenamiento

¡Qué duro se hace el verano!

Es una época en la que sabes que no vas a rendir como en los meses más fríos de años.

Esta etapa es una etapa de mantenimiento, y es por ello que tengas cuidado con la intensidad del entrenamiento, con la ropa que usas y sobre todo las horas en las que sales a entrenar.

¿Cómo puedo adaptar mis sesiones durante el verano?:

Cuando llega el calor, muchos corredores/as sienten que su rendimiento baja. ¡Es normal! Las pulsaciones suben, la musculatura y tú mismo te encuentras más fatigado y te cuesta más recuperar entre sesiones…etc.

Asume que el calor te afecta, ¡y punto! Es lo que hay y es lo que toca ahora.

Con temperaturas altas, el cuerpo trabaja más para mantener su temperatura. Tu frecuencia cardíaca sube, sudas más y el ritmo es más bajo… aunque estés dando el mismo esfuerzo. Es por ello que en esta época no debes obsesionarte con los ritmos.

Cambia la hora para entrenar, pero esto no significa que tú motivación para correr debe ser menor. Cambiar los horarios cuesta, y cuanto más madrugues, costará mucho más, pero todo es adaptarte.

Es un periodo complicado pero piensa que también el cuerpo debe descansar y esto no implica parar de golpe sino adaptar tus entrenamientos a la nueva realidad.

El calor extremo no es sólo incómodo, también puede ser peligroso. Entre las 6:30 y 9:00 suele ser el mejor momento en verano.

La hidratación antes, durante y después es un básico. Lleva agua en tu mochila de Trail. Si no la tienes, debes hacerte con una.

¡Consejo! Añade una pizca de sal a cada softflash para evitar calambres. Ya sabemos que el agua sin ningún aporte es sólo agua y no te ayudará contra la deshidratación si no le metes este tipo de complementos.

Un isotónico casero o uno preparado será una buena combinación para uno de los dos softflash que lleves.

Ajusta la intensidad en tus sesiones:

Apuesta por entrenamientos controlados, sobre todo en Zona 1-2.

Si haces series, que sean cortas o progresivos en lugar de sesiones exigentes de VO2 máx.

Recuperaciones más largas.

Ya no sólo entre series, sino también entre sesiones.

¿El motivo? Recuperamos peor en verano y muscularmente cuesta recuperar más.

Acumular una fatiga excesiva ya sabes que es contraproducente y podemos evitar lesiones y otros disgustos haciendo las cosas con lógica.

Escucha a tu cuerpo en todo momento:

Puedes haber hecho todo bien, pero nos puede pasar a todos tener algún mareo por alguna bajada de tensión, sensación de cansancio extremo o ganas de vomitar.

Conclusión: No dejes que el calor te frene. Ajusta tus sesiones pero no pares de entrenar, para de golpe de hacer ejercicio no es la solución. Siempre se pueden buscar alternativas si eres de los que no puedes salir a primera hora.

¡Y recuerda! Esto es algo que aplico como entrenador desde hace muchos años con mis atletas, y es que…

“Entrenar bien en verano y hacer un buen mantenimiento en este período es llevar los deberes hecho para llegar a tope al otoño”.

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