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CUANDO HAY QUE CAMBIAR DE ZAPATILLA DE RUNNING

  • Categoría de la entrada:Entrenamiento

¡Hola querido/a Corricolari!

Seguro que tienes el vicio de la zapatilla bien metido en vena, porque como ya sabes, este deporte es puro vicio. Muchas veces piensas cuando debes cambiar de zapatilla por mucho cariño que la tengas y por muy limpia y bonita que esté. Saber cuando debes cambiar de par es vital para cualquier corredor. Hacerlo en el momento oportuno puede evitar que te lesiones.

Todos esperamos a que haya señales de un evidente desgaste, como por ejemplo una suela muy deteriorada o una malla con un desgaste enorme. Pero no te equivoques, porque no debes llegar a esto en ningún caso. El desgaste de materiales empieza mucho antes y se percibe en tu cuerpo antes que mirando la zapatilla.

También debo decirte que comprar una zapatilla para usarla a un año vista, es una zapatilla que aún no usándola durante todo un año, sus materiales tienen fecha de caducidad y aunque no la uses pueden perder su eficiencia igualmente.

Tip: Compra con cabeza y solo cuando lo necesites.

¿Cada cuántos kilómetros debo cambiar de zapatillas?

No existe una cifra totalmente exacta. Cada corredor es un mundo, aunque los fabricantes y expertos no dan un pequeño rango donde movernos.

Para una zapatilla de rodaje, una zapatilla millera con la que rascar kilómetros, se puede mover entre 500 y 800 km. Este rango va a variar en función del peso del corredor/a, de su técnica de carrera, de la superficie sobre la que suele correr, ya que no es lo mismo correr por asfalto que por campo, y sobre todo por el tipo de zapatilla. Las zapatillas mixtas o de competición tienen una vida útil menor que una zapatilla construida para entrenamiento diario.

La vida útil de una zapatilla con placa de carbono, aunque va a variar con las premisas anteriores, va a ser de casi de “euro el km”, es decir, de 300 a 500 km apurando mucho su productividad en el asfalto y ofreciéndote un rendimiento óptimo.

A partir de los 300 kilómetros, ese tipo de zapatillas pierden no solo su eficiencia energética, sino también su estabilidad (ojo a los tobillos) y su respuesta en carrera. Cuando esto último ocurre en una zapatilla con placa de carbono se hace muy evidente y vas a notar enseguida cuando ese par ha llegado a su fin.

Señales evidentes de desgaste de materiales

Podemos tomar como referencia cinco señales que nos ayudarán a identificar si debemos cambiar de zapatilla.

1. Amortiguación: perdemos ese rebote que teníamos que su primer uso y esa suavidad en cada aterrizaje con cada zancada.

2. Molestias musculares: dolores identificados en la fascia plantar, rodillas, tibiales o incluso la espalda. No debemos ser cabezones. Esto ocurre y es mejor que evites problemas futuros.

3. Suela desgastada. Pérdida del dibujo de la suela y desgaste asimétrico de la misma.

4. Altura de la zapatilla. Si colocas ambas zapatillas una al lado de la otra y se aprecia una ligera caída a un lado u otro.

5. Sensación de golpear el suelo sin tener amortiguación. Caída demasiado dura contra el suelo.

Estas cinco señales te ayudarán a percibir que las zapatillas ha perdido sus propiedades y que ya no ofrece ni la seguridad ni la protección que necesitamos para nuestras sesiones.

Ayúdate de las apps

Seguro que sabrás que muchas apps como Strava, la app de tu propio reloj GPS o incluso de aplicaciones como Nike o Adidas, te permitirán registrar tu calzado deportivo y anotar después de cada sesión los kilómetros de cada zapatilla. Si eres un corredor que usa dos o tres pares a la semana, te ayudará a llevar un control y saber cuantos kilómetros llevas acumulados. Esto te ayudará a evitar lesiones y alargar la vida de la zapatilla siempre y cuando sea posible.

Hazlo siempre con antelación

Cambiar las zapatillas cuando toca no solo es cuestión de vicio, sino de rendimiento y sobre todo de salud, para evitar más que posibles lesiones. Correr con una zapatilla que tiene un desgaste muy alto es una de las principales causas de lesión. Si eres un corredor o corredora que acumula muchos kilómetros semanales, no hacer el cambio cuando toca hacerlo puede ponerte en riesgo grave.

Tip: cambiar de zapatilla es caro, pero hacerlo en su momento también te saldrá más barato que visitar al fisio cuando te lesiones.

Recuerda una cosa. Una zapatilla desgastada te hará correr peor, o incluso te hará parar durante una semanas si no cuidas este tipo de cosas.

Israel Herraiz

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