- “El auge del ‘running’ en las últimas décadas se ha visto impulsado por diversos factores sociales y económicos”, afirma Álvaro Fernández Luna, profesor titular de la Universidad Europea de Madrid.
“El crecimiento del número de corredores y la proliferación de carreras populares han contribuido aún más al desarrollo del negocio en torno al ‘running’”.

El ‘running’ ha dejado de ser solo una forma de ejercicio para convertirse en un fenómeno social. “El auge del ‘running’ en las últimas décadas se ha visto impulsado por diversos factores sociales y económicos. Uno de los principales es su bajo coste: no requiere la contratación de servicios ni el alquiler de instalaciones deportivas”, explica Álvaro Fernández Luna, profesor de Gestión Deportiva en la Universidad Europea.
También influye su flexibilidad, ya que puede practicarse en cualquier momento y lugar, lo que lo convierte en una opción ideal para quienes tienen poco tiempo.
Este auge ha estado estrechamente vinculado a las carreras multitudinarias, que han jugado un papel fundamental en la consolidación del fenómeno. Según Fernández Luna, “estos eventos atraen a una gran diversidad de perfiles: desde corredores competitivos que buscan mejorar sus marcas hasta personas que corren por salud, ocio o socialización”. Esta variedad ha impulsado tanto la participación como el crecimiento del negocio del ‘running’. “El crecimiento del número de corredores y la proliferación de carreras populares han contribuido aún más al desarrollo del negocio en torno al ‘running’, consolidándolo como una práctica con un fuerte componente comercial y de estilo de vida”, añade.
Durante la pandemia, el ‘running’ se consolidó como una de las pocas actividades físicas compatibles con las restricciones sanitarias. Su carácter individual, al aire libre y sin contacto lo convirtió en una opción accesible para quienes buscaban mantenerse activos. Esta circunstancia no solo motivó a muchas personas a iniciarse en la práctica, sino que también impulsó su crecimiento sostenido. En España, el porcentaje de personas que corre aumentó del 15 % en 2015 al 22 % en 2024.

La dimensión simbólica del ‘running’ es cada vez más visible. La ropa deportiva, por ejemplo, se ha convertido en una forma de expresión. “La ropa y el calzado deportivo han pasado a ser símbolos de estatus, identidad y expresión personal”, afirma Fernández Luna. “Vestir prendas de ‘running’ no solo transmite una imagen de persona activa, sino que también refleja una pertenencia a una determinada cultura o estilo de vida”.
Esta relación entre identidad, consumo y rendimiento también ha sido objeto de estudio.
La investigación Analysis of annual expenditure in equipment by 5k and 10k runners according to race time, desarrollada desde la Universidad Europea, analizó el gasto anual en equipamiento y su relación con el rendimiento. Los resultados mostraron que los corredores más rápidos invertían menos, pero lo hacían de forma más eficiente.
Según el experto de la Universidad Europea, “esto sugiere que, en muchos casos, el consumo de productos de ‘running’ responde más a motivos de estatus o imagen que a necesidades de rendimiento deportivo”.
La innovación tecnológica también ha tenido un papel clave en este proceso. Las grandes marcas destinan importantes recursos a mejorar tanto la funcionalidad como la estética de sus productos, y lo hacen pensando tanto en el usuario amateur como en el deportista de élite. Las zapatillas diseñadas para batir récords, por ejemplo, han marcado un antes y un después en la industria. “Estos desarrollos tecnológicos han influido en el diseño estético, haciendo que muchas prendas y zapatillas sean visualmente atractivas, lo que también responde a una demanda de moda y estilo de vida”, añade el profesor.
Otro factor determinante ha sido la exposición en redes sociales, donde el ‘running’ se ha convertido en una narrativa colectiva que combina entrenamiento, imagen personal y estilo de vida saludable. “Basta con hacer una búsqueda relacionada con ‘running’ en internet para que las redes sociales se llenen de contenido relacionado: influencers mostrando sus entrenamientos, rutinas, ropa, alimentación y estilo de vida”, apunta.

Lejos de ser una moda pasajera, todo apunta a que esta tendencia ha llegado para quedarse. “Creo firmemente que ha venido para quedarse. El límite actual no lo marca la demanda, sino las restricciones logísticas y legales para organizar más carreras”, sostiene. Las pruebas se llenan rápidamente, las marcas siguen lanzando nuevos productos y los escaparates continúan apostando por este perfil de consumidor activo.
Desde una perspectiva de salud pública, el ‘running’ representa una herramienta accesible y eficaz para mejorar el bienestar físico y mental. Fernández Luna defiende que los servicios municipales deberían promoverlo entre la población más joven, sin perder de vista la necesidad de planificación: “Un exceso de carreras puede generar molestias a los residentes y provocar rechazo social. Es preferible organizar menos eventos, pero con altos estándares de calidad, que saturar el calendario con pruebas mal gestionadas”.
Sobre la Universidad Europea
La Universidad Europea es una institución dinámica, orientada a aportar valor a su sociedad y a contribuir activamente a su progreso. Fiel a su vocación innovadora, promueve una investigación aplicada y útil para la sociedad y sustenta su actividad en la potenciación del individuo, con un modelo educativo internacional, conectado con el mundo profesional y de alta calidad académica. Esta filosofía la ha convertido en la primera universidad privada de España por número de estudiantes.
Actualmente son más de 30.000 los estudiantes de Grado, Postgrado o Formación Profesional Superior que cada año se forman de manera presencial o semi presencial en alguno de sus campus o en modalidad online.
En España, la institución cuenta con tres centros universitarios: Universidad Europea de Madrid, Universidad Europea de Valencia y Universidad Europea de Canarias. Estos centros acogen cuatro Facultades y Escuelas de Grado, así como la Escuela de Postgrado de la Universidad Europea y la Escuela Universitaria Real Madrid – Universidad Europea. Asimismo, cuenta con dos Centros Profesionales, que imparte Ciclos Formativos de Grado Superior y comparte el mismo espacio universitario que las demás modalidades de enseñanza superior en Madrid y Valencia. La Universidad Europea de Valencia ofrece un grado internacional en gestión turística y del ocio impartido 100% en lengua inglesa.