>> La caída del cabello puede llegar a condicionar aspectos de nuestro día a día como la reducción de encuentros sociales, evitar fotografías y malestar emocional
>> “Es importante escuchar al paciente y preguntar cómo está afectando el problema a su día a día. A partir de ahí, debemos explicar el diagnóstico, las opciones de tratamiento, sus límites y los tiempos de evolución”, advierte la doctora Raquel Amaro Silva, de Hospital Capilar.

La caída continuada del cabello nos afecta mucho más de lo que realmente creemos. El pelo es uno de los elementos más importantes de nuestra identidad, de la imagen propia que construimos y cómo queremos ser percibidos por los demás. Por ello, cualquier cambio en su brillo o densidad condiciona nuestra autoestima, generando sentimientos diversos como vergüenza e inseguridad y repercutiendo en nuestra salud mental.
Desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, defienden que ese malestar por nuestra salud capilar tiene una repercusión real sobre la calidad de vida y estabilidad emocional.
“Hay determinadas situaciones que pueden ser especialmente difíciles de afrontar. La incertidumbre sobre si el pelo volverá a crecer o si habrá nuevos episodios genera, lógicamente, mucha preocupación. La edad, el sexo, la rapidez con la que aparece la caída y el contexto personal pueden influir en la respuesta emocional, pero no permiten predecir por sí solos cuánto va a sufrir alguien. En pacientes jóvenes, por ejemplo, puede coincidir con una etapa especialmente relevante en la construcción de la propia imagen, y en las mujeres pueden influir determinados estereotipos sociales relacionados con el cabello y la feminidad”, expone la doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar.
🔹¿Por qué nos afecta tanto emocionalmente la caída capilar?
El cabello forma parte de nuestra identidad y de la imagen que construimos de nosotros mismos. A través de él expresamos nuestro estilo y, además, culturalmente, se asocia con
conceptos como juventud, atractivo o, especialmente en el caso de las mujeres, feminidad.
Por eso, cuando se produce una pérdida de densidad importante o un cambio evidente en el cabello, algunas personas sienten que la imagen que ven en el espejo ya no se corresponde con la que tenían de sí mismas.
“El estrés emocional intenso puede actuar como desencadenante de un efluvio telógeno. En este proceso, una mayor proporción de folículos interrumpe antes de tiempo su fase de crecimiento y pasa a la fase de reposo, lo que provoca una caída que suele hacerse evidente unos dos o tres meses después. Ese desfase explica que a veces la persona no relacione la caída con la situación vivida semanas atrás. Así puede establecerse un círculo en el que el estrés y el malestar por la caída se retroalimentan. Pero es importante no atribuir cualquier alopecia al estrés. Por eso, además de atender al estrés, es esencial realizar un diagnóstico correcto”, advierte la experta capilar.

🔹Señales que indican que la preocupación por el cabello va más allá de lo estético
Tal y como explica la doctora Amaro, existen multitud de señales que nos indican que la pérdida de densidad capilar está condicionando nuestra salud mental o vida cotidiana. Por ejemplo, cuando la persona deja de salir, evita fotografías o encuentros sociales, o dedica una parte importante del día a comprobar cómo está su cabello. Otro signo bastante característico es mirarse repetidamente en el espejo, comparar fotografías de forma constante o buscar una y otra vez que alguien confirme que la caída no está empeorando puede indicar que la preocupación se está volviendo difícil de manejar.
Por ello, la experta de Hospital Capilar sostiene que ante la detección de estos pequeños patrones de comportamiento es importante realizar un estudio de la salud capilar para profundizar en los motivos de la caída y cómo está afectando al paciente:
“Una persona puede consultar por una pérdida de densidad y, al profundizar un poco aparecen otros aspectos: miedo a quedarse sin pelo, inseguridad o preocupación por cómo la perciben los demás. Por eso, el abordaje médico no debe limitarse a examinar el cuero cabelludo. Es importante escuchar al paciente y preguntar cómo está afectando el problema a su día a día. A partir de ahí, debemos explicar el diagnóstico, las opciones de tratamiento, sus límites y los tiempos de evolución. Desde una visión integrativa, también considero necesario revisar los antecedentes, la alimentación, el descanso, la carga de estrés y los posibles factores hormonales o enfermedades asociadas”, concluye la doctora.
🔹¿Cuáles son las mejores recomendaciones cuando la caída capilar nos sobrepasa emocionalmente?
En el caso de detectar que la pérdida de cabello nos afecta más de lo deseado, desde Hospital Capilar comparten algunos consejos:
- Acudir a un especialista para analizar la salud capilar, sobre todo si aparece una caída distinta a la habitual, pérdida progresiva de densidad o afectación de cejas y pestañas. Así como si hay dolor, inflamación o cambios en el cuero cabelludo.
- Buscar apoyo psicológico si la preocupación persiste, afectando al sueño, trabajo o vida social.
Por último, la doctora Amaro defiende que ambos procesos se pueden llevar de manera complementaria desde el inicio para manejar el malestar y mejorar la calidad de vida.