LA RELAJACIÓN BENEFICIA AL CORREDOR EN ASPECTOS BÁSICOS

Un cuerpo relajado es más resistente que uno tenso, lo que, obviamente, interesa mucho a la persona que aspira a correr largas distancias sin detenerse. Los músculos relajados permiten que la sangre circule con mayor facilidad. Y en consecuencia el cerebro recibirá la glucosa necesaria para mantener el control. Ante la tensión las hormonas del estrés son liberadas de forma inconsciente y se acoplan en los receptores moleculares (componentes específicos que interactúan produciendo cambios en funciones del organismo).Los mensajes negativos son distribuidos en pocos minutos por el circuito cuerpo-mente. Si no se reduce la tensión puede producirse una bajada de la motivación e incrementarse las molestias y dolores al correr. Correr sin tensión implica un cierto grado de concentración, y un corredor concentrado probablemente se comportará con menos ansiedad frente a las dificultades que se presentan en una carrera. Esta capacidad reviste especial importancia cuando se empieza a notar el cansancio. Logícamente, el entrenamiento debe acabar con cansancio, pero sin llegar al extremo de que la fatiga extermine las ganas de salir a correr al día siguiente (o el día a que esté previsto).

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