¿Dónde está aplicando su energía?

Tenemos una dosis limitada de energía: física, emocional, mental. Tenemos un periodo de vida con inicio y fin y cada día un número de horas y, sobre todo, una cantidad limitada de energía. Y el reloj sigue corriendo.

Si empuja dos carritos al mismo tiempo, cada uno avanzará la mitad de lo que hubiera avanzado uno solo, si hubiera decidido enfocar toda su energía en empujarlo.

Existen los ladrones de energía, las personas que dedican parte importante de su día a molestar a otros y a muchos de ellos les va mal corriendo, o en la vida en general. ¿Es karma? No, es más simple que eso: esas personas tienen su energía en el lugar equivocado, no la tienen enfocada en entrenar ni en mejorar su vida, sino en afectar al prójimo y eso consiguen, pero descuidan su propio carrito. Todo, todo tiene un precio. Y ellos deciden pagarlo.

Pero además hay carritos que vamos arrastrando y que nos impiden alcanzar nuestro mayor potencial personal, deportivo, profesional. Son ladrones de energía: las preocupaciones, el miedo, fijarse y criticar lo que están haciendo los demás, quejarse (sin resolver nada), las personas negativas, las metas que no emocionan lo suficiente (hay que abandonarlas), un trabajo, pareja, proyecto o lo que sea que no es exactamente lo que se quiere (déjelo y siga adelante hasta conseguir lo que más desee).

No es tan complicado. Pensando en esto podrá identificar muchas pequeñas cositas a las que les está dedicando más tiempo de lo que sus pensamientos realmente merecen. Verá que le están restando energía importante y fundamental para llegar a donde quiera en cada aspecto de su vida.

Tome cinco minutos esta noche, acostado en su cuarto, para hacer esta reflexión. Y deje de cargar lo que no le corresponde, viaje ligero.

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