Aprende a llevarte bien con tus agujetas…

Laura García González             Colegiada.54538

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Hola amig@s de Corricolari hoy os vengo a hablar de las queridas y en ocasiones deseadas o temidas agujetas… ¿alguna vez habéis verbalizado algo así?

 ¡Venga! no me creo que en ciertos momentos no os haya gustado tener esa sensación el día después de “dolorcillos con sabor a agujetas” jejeje. Pues amig@s, siento deciros que hay que darle más importancia de la que en ocasiones le damos a estos estados post entrenamiento.

¿Os habéis parado a pensar por qué ocurre? existen tantos mitos acerca de ellas que seguro que más de una vez habéis escuchado: “Bebe un vaso de agua con azúcar al acabar el ejercicio para combatir las agujetas” siento ser yo la que os diga (si no os lo han dicho antes) que esto, poco hace para combatir las futuras agujetas. Antiguamente se pensaba, que, al realizar ejercicio en exceso, se generaba un gran volumen de ácido láctico en los músculos y estos se cristalizaban, por ello el azúcar, para disolver esos cristales. ¡ERROR! Estudios demuestran que las agujetas no tienen nada que ver con la formación de ácido láctico al hacer ejercicio.

Por lo que, vamos a entender de una forma sencilla que las agujetas son unos dolores musculares que aparecen tras realizar ejercicio en gran volumen debido a micro lesiones musculares. Y de aquí os llegará la pregunta del millón: ¿Cuáles son las causas? creo que para esto no puede existir una verdad absoluta… pero voy a tratar de que podáis entenderlo de una forma simple. Las agujetas aparecen porque no existe un equilibrio entre la exigencia que le pedimos al músculo con lo entrenado que en ese momento éste se encuentre. Y sí, puede que en ocasiones se nos venga a la cabeza que esto ocurre después de un parón, un periodo estival en el que habéis detenido la práctica deportiva. Pero creedme, a un deportista entrenado, en el momento que se “pasa de la raya un día” (bien sea porque suma más kms de lo habitual, porque se pone más peso en su entrenamiento de fuerza…) a las 24h ya están llamando a sus puertas las agujetas.

Y otro de los motivos, es la exigencia que en ocasiones a nosotros mismo nos sometemos, digo nos, porque en verdad, muchas veces somos NOSOTROS SOLITOS los que nos “mal tratamos” así. ¿Quién no se ha excedido algún día en su práctica deportiva? (y se hizo el silencio…).

Por todo ello es importante buscar ese equilibrio entre nuestro estado de forma física y lo que nos exigimos. ¡Tranquis! que tenemos tiempo, el incremento del volumen a de ser gradual y aunque en ocasiones sea inevitable que estas aparezcan sí que podemos poner todo de nuestra parte para que al menos no nos dejen KAO durante una semana.

Os dejo los siguientes TIPS para que, en la medida de lo posible, evitemos esas micro roturas y los dolores agudos musculares:

1.      Aumenta el entrenamiento de forma progresiva.

Si existe una desproporción entre lo entrenado que estamos y el rendimiento que queremos llegar a tener, lo mejor de todo es que el volumen del entrenamiento venga poco a poco. De forma gradual y aumentando de manera progresiva. De nada sirve salir a correr un día 1 hora, si llevas 5 meses sin correr. Esto sólo te va a llevar a que vuelvas a estar otros 5 meses sin correr sólo de acordarte cómo te quedaste días después de hacer esa barbaridad. Esto seguro que os suena a todos aquellos runners que después del confinamiento salisteis a correr a las calles… (aún recuerdo esas agujetas, y sí: “En casa del herrero cuchillo de palo”)

2.      Realiza un buen calentamiento.

Bla, bla, bla… lo sé, sé que lo sabes, pero ¿Cuántas veces lo cumples? 😉

La importancia de calentar no es otra que tratar de hacerle llegar a nuestros músculos la mayor cantidad de sangre para que estos se carguen de oxígeno y se preparen para el esfuerzo que van a realizar. No tiene más historia. ¡Un músculo que ha calentado bien antes de realizar un esfuerzo tendrá menos probabilidad de sufrir agujetas, I promised!

3.      Estira.

Si lo anterior te sonó a “sermón” sé que esto también. Pero, no me queda otra que recordártelo: estirando conseguiremos que el músculo favorezca el torrente sanguíneo, acabemos con las tensiones musculares y relajemos la zona. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

4.      Hidratación y nutrición.

Una buena hidratación e ingesta de alimentos ricos en nutrientes nos harán facilitar la reposición del glucógeno (gasolina para tus músculos) muscular.

5.      Aprende a escuchar y entender a tu cuerpo.

Y esto sí que creo que sólo se consigue con la experiencia. Aunque no lo creamos nuestro cuerpo también nos envía señales de que “algo ocurre” algo va bien o en ocasiones algo no va bien, y puede ser manifestado con dolores, molestias, etc. ¿Será que te quiere decir algo? A veces pienso que, si no le hacemos caso, llegará ese momento en que SÍ o SÍ “algo que nos ocurra” nos haga parar de golpe. Y entonces, entenderás en qué consiste esto de “la pila de la vida”. ¡Cuando tu cuerpo te avise! ¡¡ PARA!!

Espero que, si estás leyendo esto, consigas acordarte de todo lo que te he contado. Que entiendas sobre la importancia de las agujetas y de que en menor o mayor medida vas a seguir mis recomendaciones … ¿Convencidas?

Hasta la próxima amig@s de Corricolari ☺️.

Laura García González

Graduada en CC. de La Actividad Física y el Deporte

Máster Universitario en Dirección de Organizaciones e Instalaciones de AFyD

Nº de Colegiada 54538

Sígueme en Instagram en @lauritrainerfit

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